El Museo de la Aduana es un nuevo espacio en la ciudad de San José, Costa Rica, dedicado a la realización de muestras, ferias, conciertos y otras manifestaciones culturales; las antiguas aduanas se transformaron en un centro que estimula a reflexionar sobre el quehacer artístico nacional, bajo la tutela del Museo de Arte Costarricense. Tal es el caso de la muestra de cien pinturas del reconocido maestro costarricense Fabio Herrera, quien expone otra enorme diversidad de expresiones pictóricas, quien guarda una importante presencia a la abstracción, el juego de una mancha orgánica y traviesa de grueso empaste, como también se aprecia un espacialismo de sus “ventatramas” que nos provocan detenernos en el recorrido para sentir su profundidad vibrante, enlazadas con la constante de su signo propio, manifiesto en la sensibilidad de este artista por el color. Algo más que pintura Otro signo de lo diverso es que al visitar la muestra se puede encontrar a su autor dando rondas en bicicleta, como si fuera el custodio de su propia factura, como uno de esos brochazos cargados de ludismo y provocación con que él trata a sus pinturas. Se convierte entonces en una acción, en una sugerencia a disfrutar de ese enorme espacio donde observamos sus pinturas por delante y por detrás, y que nos provoca a leer los títulos, el año y otras clasificaciones propias del artista o de las estrategias museográficas; se trata de un más: mostrar lo que jamás se exhibe y que constituyen secretos del oficio para que unos critiquen fieramente pero para que otros disfrutemos la alternativa de desmitificar al museo mismo. |